lunes, 21 de agosto de 2017

Investigando en el yacimiento turmogo de Páramo Ciudad

Como parte de una estrategia investigadora del Área de arqueología de la Universidad de Burgos denominada “Arqueología de los espacios rurales desde la Edad del Hierro a la Alta Edad Media”. se ha llevado a cabo un trabajo en el yacimiento de Páramo Ciudad, posiblemente la Bravum de los turmogos citada en las fuentes, localizada en la localidad de La Nuez de Abajo, dentro del término municipal de Valle de Santibáñez (Burgos). El trabajo, dirigido por Alberto Berzosa Ordaz, Cristina Vega Maeso y Eduardo Carmona Ballestero, has sido posible gracias a la financiación recibida por parte de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León y al apoyo económico y logístico tanto del Ayuntamiento de la Nuez de Abajo como el del Valle de Santibáñez, término municipal donde se integra dicha entidad menor.

Los trabajos llevados han tomado al yacimiento como muestra representativa de estudio dentro de una investigación sobre el impacto romano sobre las sociedades indígenas del NE de la Meseta Norte. El estado de conocimiento actual sobre el tema necesitaba de un buen ejemplo para tratar de obtener indicios sobre estos aspectos. Mientras otros lugares están mejor conocidos, Páramo Ciudad, a pesar de su enorme potencial (84 ha de yacimiento), sigue siendo una gran desconocida. Los resultados de los trabajos llevados a cabo durante 2017 han permitido mejorar el conocimiento sobre este yacimiento. A la prospección llevada a cabo en abril, se han sumado los sondeos en julio-agosto de este mismo año. Brevemente, estos son los resultados.

Prospección de superficie

Los resultados han permitido registrar de manera detallada la dispersión de material arqueológico en superficie. Los datos corroboran las informaciones previas, procedentes de otras campañas de prospección, en cuanto a la delimitación del yacimiento y la determinación de áreas de concentración de restos en superficie.

Distribución de restos arqueológicos en superficie según la prospección de 2017

Cabe señalar la notable diferencia de restos en superficie entre Ciudad, al interior de El Cincho, donde apenas se documentan restos en superficie, y la zona el exterior, de Los Llanos. En ese último espacio, los restos superficiales no se distribuyen aparentemente de manera uniforme sino que conforman agrupaciones/concentraciones que en términos generales vienen a coincidir con lo señalado en la ficha de inventario. En este sentido es importante señalar que la presencia de restos es constante por todo el espacio ocupado entre El Cincho y un potente talud que hace las funciones de límite al Oeste. Tras una estrecha franja sin apenas restos, se reconoce una nueva concentración. En la delimitación actual se considera que esa agrupación es una especie de “basurero” extramuros. Más allá de esta posible interpretación, la consideración de un elemento externo al área urbana nos parece adecuada. Al respecto, pensamos que el potente talud que cruza de norte a sur prácticamente el páramo y que no coincide con los relieves naturales es muy probablemente de origen antrópico. Su configuración de barrera parece clara aunque su formación original aún no se puede establecer. Las posibilidades son varias: amurallamiento, talud de un foso, etc… Será necesario determinarlo a través de una excavación. En todo caso, este parece ser el límite de la posible aglomeración urbana.

Las características de los materiales y su distribución en superficie son elocuentes. La práctica totalidad de los restos documentados son fragmentos de cerámica a torno, fina, en ocasiones decorada con pintura, cuyas formas y motivos remiten a tipos netamente indígenas (si se quiere al celtibérico Pleno: ss V/inicio del siglo I a.C) y de tradición indígena (o tardoceltibéricas: ss I a.C.). Apenas aparecen restos de cerámica a mano, algunas escorias de hierro e industria lítica. De manera muy esporádica y puntual se han documentado piezas de atribución propiamente romanas (ss. I-V d C.) y no se ha recuperado ni un solo elemento de atribución tardoantigua (ss. V-VIII d.C.). 

Excavación arqueológica

Los resultados de la fase de sondeos han sido altamente satisfactorios. En primer lugar, se ha podido corroborar el alto potencial al interior de El Cincho. De hecho se planteó un sondeo es esa zona con objeto de muestrear el estado de conservación del yacimiento y registrar la estratigrafía relacionada con el amurallamiento, sobre todo teniendo en cuenta que por la proximidad al mismo y la probable acumulación de depósitos de derrumbe y erosión del elemento defensivo seguramente no habría sido muy castigado por la acción del arado. La elección del lugar resultó de lo más apropiada, pues se ha documentado una veintena de unidades estratigráficas cuya secuencia incluye varias fases de ocupación del espacio. De más moderno a más antiguo son las siguientes:

1. El potente amurallamiento es la fase final de uso de la zona. Se conserva 1,5 metros del paramento interior, dispuesto sobre varios depósitos con un fuerte buzamiento hacía el E, que parecen o bien fueron acopiados para formar la base de la barrera defensiva definitiva, o bien constituyeron una fortificación terrera previa. A falta de los resultados de las dataciones radiocarbónicas no podemos discriminar entre una y otra hipótesis.

Trabajando en la cata 1, junto a la muralla de El Cincho

2. La fortificación se superpone un poblado, del que se ha documentado una cabaña de planta rectangular, construida con un zócalo de piedras calizas y muros de adobe. Fue destruida por un incendio. De la misma se ha conservado un suelo realizado con placas de caliza trabadas con argamasa.

3. Esta cabaña se superpone a su vez a depósitos domésticos de un momento de ocupación anterior cuya naturaleza está por determinar debido a que los trabajos no podían continuarse.

Inicio de los trabajos en la cata 2 de Páramo Ciudad, zona de Los LLanos

En suma, se dispone de una secuencia estratigráfica ininterrumpida que acumula al menos entre 1,60 y 2.50 metros de depósitos arqueológicos. Todas las fases documentadas se pueden adscribir a través de la cronología relativa proporcionada por la cerámica a la Segunda Edad del Hierro (ss. V al I a.C.).

En la zona exterior, el registro arqueológico es más parco pero no menos interesante. En ella se cumulan unos los 70/80 cm de estratos arqueológicos, vinculados muy probablemente a espacios domésticos, aunque no se ha podido documentar ninguna construcción o “estructura urbana” propiamente dicha. Es necesario determinar en el futuro si se debe realmente que este tipo de ordenación no existió o la representación arqueológica actual es causa de la afección del arado que ha desmantelado las evidencias más superficiales. 

Los resultados son prometedores y reveladores del potencial del yacimiento. En ese sentido, han permitido valorar el estado de conservación del sitio, con una impresionante secuencia detectada en la zona de El Cincho. Además ha permitido establecer las estrategias a seguir en el futuro. Queda pendiente determinar:

1. en otros lugares de Los Llanos si se conservan restos no alteados semejantes a los de El Cincho o la ocupación es esta área fue de otra naturaleza. 

2. Si el talud oeste se corresponde con algún tipo de construcción humana y, de las posibilidades barajadas, a cuál de ellas.

Por lo tanto, tenemos esperanzas y buenas expectativas para poder seguir trabajando en futuras campañas arqueológicas.

No queremos dejar pasar la ocasión para dar las gracias públicamente tanto al equipo de investigación (Adrián Garcia Rojo, Eduardo Arancón Torrecilla, Clara Garcia Fanlo, Gonzalo de Pedro Andrés, Jessica Cardama Ramos y Mónica Gorostiza González) como a María del Amor Andrade Pérez, alcaldesa del Valle de Santibáñez, Alfonso Serna Galán (Alcalde de La Nuez de Abajo) y a todos los vecinos, permanentes o transitorios, de La Nuez de Abajo, en especial a nuestra colega Mamen Alameda, y a Eluterio y José.

domingo, 21 de agosto de 2016

Etnoarqueología y Arqueología experimental: análisis del efecto del fuego sobre cerámicas y estudio de una estela protohistórica


Ha pasado un largo año desde la última entrada al este blog. No hemos desaparecido sino que hemos estado dedicados a otros menesteres. Entre ellos en la puesta en marcha de una nueva línea de investigación dentro del Área de Arqueología de la Universidad de Burgos: Etnoarqueología y Arqueología experimental. Dentro de la misma se han realizado dos trabajos de investigación que fueron defendidos brillantemente este mes de junio.

El primero de ellos, realizado por Jessica Cardama Ramos, tenía como titulo "Análisis de la afección del fuego en restos cerámicos: la cerámica recuperada en los fumiers del Abrigo de la Castañera (Cantabria)". En él se reprodujo experimentalmente una quema en un contexto de fumier semejante a los documentados en el Abrigo de la Castañera: es decir, se quemaron estiércol entre el que se intercalaron restos de cerámica experimental, junto con otro tipo de restos que suelen aparecer en estos contextos.  El estudio, además del habitual examen macroscópico, empleó el análisis químico de la cerámica para comprobar los posibles cambios producidos por el fuego. Los resultados ponen de manifiesto como este, pero también otros, procesos postdeposicionales afectan a las cerámicas prehistóricas. El estudio es un prometedor avance que será complementado con nuevos estudios en el futuro.



El segundo, a cargo de Adrian García Rojo, se denominaba "Análisis de una pieza de arte prehistórico. Una aproximación experimental", y tenía como objeto el estudio un hallazgo casual, una estela decorada con un motivo grabado en una de sus caras. Además del estudio tecnotipológico se se ha llevado a cabo la réplica de las posibles herramientas metálicas empleadas y del proceso de talla del grabado. Los resultados han permitido verificar que realmente es una pieza arqueológica, ofrecer una cronología relativa de la misma (protohistoria) y detectar otros posibles motivos decorativos a base de pintura roja en el reverso de la estela. Por lo tanto, se aporta una información interesante y singular pero, además, se abren nuevas líneas de investigación en un espacio donde apenas se reconocen representaciones artísticas de esta naturaleza.



Como siempre, nuestra enhorabuena y ánimo a los jóvenes investigadores que han llevado a cabo estos trabajos.

martes, 21 de julio de 2015

Arroyal I: suma y sigue. Estudio del Campaniforme Internacional

Un nuevo Trabajo de Fin de Grado ha tratado el registro arqueológico de Arroyal I. En esta ocasión Gonzalo de Pedro Andrés ha defendido con éxito su trabajo titulado "El campaniforme internacional en el dolmen de Arroyal I (Quintanadueñas): estudio estilístico y analítico de los restos arqueológicos"



Tal y como reza el epígrafe, se ha investigado la cerámica con decoración campaniforme de estilo internacional documentada en esta tumba monumental. Las piezas de estas características menudean dentro de los distintos estratos que forman la secuencia del dolmen, aunque sin duda lo más destacable son los dos vasos completos asociados a dos cazuelas lisas que forman un conjunto de ofrendas vinculado a un enterramiento de un individuo juvenil aparecido en la cámara del dolmen.




Para el estudio se han empleado distintos enfoques metodológicos. Uno más clásico, el que indaga desde un punto de vista tipológico. Este se ha combinado con una análisis microespacial de los restos dentro de la tumba, quedando demostrado a través de los remontajes entre unidades estratigráficas la existencia de procesos de transformación que modificaron enterramientos antiguos cuyos restos aún se conservan en el túmulo.  

Otro más actual, y que sigue una línea de investigación abierta en el Área de Arqueología y que cuenta con la inestimable colaboración de la Dra. Susana Palmero del Área de Química Analítica de la UBU, en el que ser emplean los análisis químicos de las cerámicas con el fin de determinar sus elementos y establecer un parámetro de comparación menos subjetivo. Para ello, las muestras de Arroyal I se han combinado con otras coetáneas procedentes de los yacimientos del valle de Arlanzón. Este análisis ha puesto de manifiesto dos cuestiones: un fuerte vínculo entre las piezas procedentes de Arroyal I y las del cercano yacimiento de Fuente Celada; la presencia de piezas que podrían considerarse foráneas entre las que no se encuentran los campanifomes internacionales de Arroyal I, cuya fabricación parece local.

Con estos resultados finalmente se abre una discusión en la que se argumenta la relación de las cerámicas con decoración campaniforme internacional y los espacios mortuorios en el sector nororiental de la Meseta Norte y asimismo se demuestra la producción local de este tipo de piezas, las cuales, no obstante, conviven con un porcentaje reducido de procedencia foránea. Este resultado es coincidente con otros derivados de análisis semejantes y que muestran modelo de producción semejante a escala peninsular e, incluso, en el occidente de Europa.

El trabajo abre nuevas líneas de investigación que esperamos que el recién graduado pueda seguir explorando en el futuro. Así que ¡Ánimo y suerte!


jueves, 18 de junio de 2015

Recordando los clásicos: el yacimiento con campaniforme de Villafría V

Dentro de la historiografía ligada al campaniforme en la Meseta Norte, es recurrente la referencia al yacimiento de Villafría V. Lugar que fue excavado de urgencia a inicios de los 80 por Uribarri y Martínez González y del que se conocía muy pocos datos, incluso no se sabía a ciencia exacta su ubicación. La única referencia al respecto era la publicación (Uríbarri Angulo y Martínez González 1987) en la que aparecía una sucinta información sobre la excavación y la representación en planta de lo que se interpretó en su día como una cabaña, con un problema añadido: la publicación tenía una errata y se confundía la planta de la cabaña de Villafría V con la hallada en el cercano yacimiento de Villafría III, de época neolítica en ese caso. El resto de los datos no han visto la luz por diversos avatares hasta su reciente publicación (Carmona Ballestero 2013: 236-239), la cual ha sido posible a la colaboración inestimable de Jesus Mª Martínez Gonzalez, quien puso en nuestras manso toda la información sobre el yacimiento.

El yacimiento se localiza a los pies de un espigón de páramo que domina la confluencia de dos valles marginales del río Vena, los formados por el arroyo Fuente Rey y el arroyo de Cótar.


Localización de Villafría V
Las evidencias documentadas presentaban un problemática asociada a la atribución cultural de las mismas así como a la interpretación del tipo de contexto en el que fueron recuperadas. Según los excavadores el yacimiento se detectó tras la localización de un nivel de tierras negras que contrastaba claramente con el entorno geológico. En ese nivel se recogieron algunos fragmentos cerámicos que confirmaban la naturaleza arqueológica del depósito. La erosión, dado el carácter en pendiente del yacimiento, había hecho desaparecer una buena parte del yacimiento, que se ceñía exclusivamente a este manchón negro: un único estrato cuya planta presentaba una forma ovalada de 5,8 m de longitud mayor y 1,28 m de eje menor. La morfología observada y sus dimensiones determinaron que fuera interpretado como un fondo de cabaña. En su extremo Este, se reconocía una cubeta de planta circular de 1,14 m de diámetro y de 0,35 m de profundidad. Estaba delimitada por 5 lajas de caliza en la parte sur de la misma. Esta morfología determinó que se interpretara como un hogar.


Planta compuesta y perfil de la cabaña de Villafría V. Fuente:
Martínez González 1988 

Un aspecto significativo de la excavación es la naturaleza de los materiales recuperados. Entre ellos destaca un conjunto cerámico, muy fragmentado, en que los rasgos tipológicos encuentran su mejor parangón en contextos campaniformes del Valle del Ebro. La aparición de este tipo de motivos también se produce en otros yacimientos campaniformes como Paulejas (Carmona Ballestero 2010). La presencia de estas peculiares piezas expone un interesante interrogante que tiene que ver con la procedencia de las mismas. En el caso de Paulejas la duda se resolvió a través del análisis químico de pastas que determinó la procedencia local, del entorno geológico aledaño al yacimiento, de la cerámica decorada con motivos de este tipo. En Villafría V se ha llevado a cabo el mismo procedimiento y los resultados son los mismos. 


Fragmentos cerámicos con atributos significativos recuperados en Villafría V. Dibujo: J. M. Martínez/I. Leis



También fue recuperado un pequeño conjunto de industría lítica. La totalidad de las piezas se han fabricado en sílex. La mayoría de los productos se obtuvieron mediante lascado pero el único núcleo existente es de morfología cónica destinado a la fabricación de láminas. Tal y como refleja la representación de productos de talla, es posible reconocer la secuencia productiva completa dentro del contexto: aparecen tanto elementos iniciales del proceso de tallado como productos finales y útiles retocados. En este sentido, la mayoría de los productos son elementos derivados de la talla (lascas de descortezado, restos de talla y lasca de reavivado) por lo que se puede considerar que en la estructura se ha llevado a cabo la producción de utensilios líticos. Los útiles son, en todo caso, raspadores, tipo habitual en los repertorios calcolíticos.

Elementos líticos recuperados en Villafría V. Dibujo: J. M. Martínez/I. Leis.
Uno de los problemas asociados al registro arqueológico de Villafría V es la determinación del tipo de contexto. Los miembros del equipo de excavación ya se postularon en este sentido afirmando que se trataba de una cabaña (Uríbarri Angulo y Martínez González 1987). Desde luego, los restos integrados en el depósito que se excavó se pueden relacionar con un ambiente doméstico, pues no desentonan con los recuperados en otros considerados de esta manera. La morfología de la estructura documentada, sus dimensiones y la presencia del hogar afianzan esta proposición. A pesar de ello, hay ciertas peculiaridades poco conocidas el entorno: se aleja del modelo de cabaña a base de postes y manteado de barro, elementos totalmente ausentes en ella. Tampoco se hallaron restos óseos de ningún tipo, aunque este indicador suele ser vinculado a la limpieza de las unidades de hábitat. Finalmente, la práctica de la talla en el interior de la estructura también supone una peculiaridad, aunque dada la total ausencia de depósitos vinculados a cabañas, es difícil de ponderar si era una práctica habitual o no llevar a cabo estas actividades en el interior de las estructuras de hábitat.

La particular ornamentación de las piezas provoca que su atribución sea la de Campaniforme inciso del Alto Ebro o estilo pirenaico. Los análisis de pastas determinan, en cambio, una procedencia local de la materia prima. Entonces, si no viajó el objeto ¿qué es lo que se trasladó? ¿La idea? ¿La persona que lo fabricó? Esta cuestión remite a su discusión muy interesante en relación a la producción de cerámica en condiciones domésticas, de la que no se aleja el campaniforme, la producción local de piezas y la transmisión de los estilos campaniformes. Las referencias etnográficas y antropológicas inciden en que son mujeres quienes se dedican a este capítulo dentro de las sociedades primitivas. Si esta premisa se admite como válida, y las piezas se fabrican en el entorno del Arlanzón, se abre una vía de discusión que relaciona a las mujeres y la presencia de motivos foráneos que ha de ser resuelta convenientemente.

Referencias:

Carmona Ballestero, E. (2010): Prestigio y emulación en espacios marginales: la cerámica campaniforme de Paulejas (Quintanilla del Agua, Burgos), Universidad de Burgos. Burgos. 

Carmona Ballestero, E. (2013): El calcolítico en la Cuenca Media del río Arlanzón (Burgos, España).Comunidades campesinas, procesos históricos y cambios, BAR International Series., Archaeopress, Oxford. 

Martínez González, J. M. (1988): Primeros asentamientos humanos en la ciudad de Burgos. II, (manuscrito inédito). 

Uríbarri Angulo, J. L. y Martínez González, J. M. (1987): "Primeros asentamientos humanos en el término municipal de la ciudad de Burgos", Caesaraugusta, 64: 135-56.

viernes, 10 de abril de 2015

Sobre pequeños yacimientos con hoyos de esos que gustan a pocos: Fuente Buena (Villatoro, Burgos)

Quizá no interesan, quizá no sea monumentales, seguro que no salen en la prensa, pero los pequeños yacimientos con hoyos, de esos que se encuentran a patadas por todo el centro peninsular, son los que nutren la mayor parte del contenido de este blog. A pesar de lo poco evocador o sugerente de los hallazgos, la información que proporcionan es esencial, así que no nos cansaremos de reivindicarlos. Ahí vamos con otro de ellos: Fuente Buena, que se ubica sobre una cuesta de páramo en las inmediaciones de Villatoro (Burgos). El yacimiento se descubrió durante el seguimiento arqueológico de la variante de la carretera N-623, tramo Burgos-Villatoro, llevado a cabo por la empresa Strato S.L. (Martín Carbajo 2005).

Figura 1.- Localización de Fuente Buena 


Todos los contextos documentados responden por su morfología a estructuras siliformes que tienen una secuencia de formación y colmatación bastante simple. En todos los casos se documenta un solo estrato de relleno con un alto componente de materia orgánica (cenizas, carbones) y restos diversos (cerámica, manteado de barro, cuarcitas, calizas, etc.). El registro arqueológico derivado de aquella intervención así como los propios materiales fueron estudiados posteriormente para la elaboración de una tesis doctoral. Los datos que aportamos a continuación así como una información mucho más detallada del yacimiento se pueden encontrar en la publicación que siguió a la tesis (Carmona Ballestero 2013). A continuación se sintetizan algunos aspectos relevantes.



La excavación ha deparado un conjunto de materiales formado exclusivamente por cerámica e industria lítica. En cuanto a la cerámica se ha documentado en los distintos hoyos un lote de piezas que por sus características técnicas y tipológicas remiten al campaniforme Ciempozulelos. Desde el punto de vista formal se puede indicar que la variedad de tipos reconocidos es reducida. Mayoritariamente son formas simples: cuencos hemisféricos, cuencos de perfil troncocónico y ollas globulares. 



Figura 2. Representación gráfica de los fragmentos significativos del hoyo 2 de Fuente Buena 

Figura 3. Piezas con atributos significativos recuperadas en el hoyo 4 y 5 de Fuente Buena

Los elementos líticos recuperados se localizaron tanto en superficie como en el interior de las estructuras. El hallazgo más significativo fue una punta de flecha pedunculada de cuerpo romboidal sobre sílex con retoque invasor en ambas caras.

Figura 4. Punta de flecha documentada en Fuente Buena

Las evidencias documentadas atestiguan la presencia en el lugar de un “campo de hoyos”. No hay duda de la adscripción Calcolítico Final (Campaniforme) de las evidencias, las cuales se acompañan de elementos peculiares, como las ollas globulares decoradas con digitaciones en el labio y los cuencos o escudillas de desarrollo cónicos, que remiten a morfologías que anuncian ya la Edad del Bronce. Este es un aspecto interesante. La posición del Calcolítico Final (Campaniforme), a caballo entre el final del III milenio cal B.C. e inicios del II, siempre ha resultado problemática por cuanto hay quien considera que supone el punto final del Calcolítico frente a otras opiniones que lo sitúan en el punto de partida de la Edad del Bronce. No es nuestro fin entrar a discutir este aspecto, entre otras cosas porque consideramos ambas etapas de la Prehistoria dentro de un mismo ciclo histórico y su separación algo artificiosa, al menos en la Meseta. Remarcamos este hecho por la curiosa mezcla detectada que introduce un tema de discusión: la manifestaciones arqueológicas campaniformes como elemento bisagra entre uno y otro periodo. Es necesario ponderar qué elementos arqueológicos perduran, cuales desaparecen y cuales se introducen de nuevo, dentro del conjunto de objetos que aparecen en los mismos contextos que los llamativos objetos de paquete campaniforme.

Referencias:

Carmona Ballestero, E. (2013): El calcolítico en la Cuenca Media del río Arlanzón (Burgos, España).Comunidades campesinas, procesos históricos y cambios, BAR International Series., Archaeopress, Oxford: 163-167.

Martín Carbajo, M. A. (2005): "Seguimiento arqueológico de las obras de construcción de la variante de la carretera N-623. Tramo Burgos- Villatoro". Servicio de Territorial de Cultura de Burgos, Junta de Castilla y León (Informe técnico inédito). Burgos.