viernes, 10 de abril de 2015

Sobre pequeños yacimientos con hoyos de esos que gustan a pocos: Fuente Buena (Villatoro, Burgos)

Quizá no interesan, quizá no sea monumentales, seguro que no salen en la prensa, pero los pequeños yacimientos con hoyos, de esos que se encuentran a patadas por todo el centro peninsular, son los que nutren la mayor parte del contenido de este blog. A pesar de lo poco evocador o sugerente de los hallazgos, la información que proporcionan es esencial, así que no nos cansaremos de reivindicarlos. Ahí vamos con otro de ellos: Fuente Buena, que se ubica sobre una cuesta de páramo en las inmediaciones de Villatoro (Burgos). El yacimiento se descubrió durante el seguimiento arqueológico de la variante de la carretera N-623, tramo Burgos-Villatoro, llevado a cabo por la empresa Strato S.L. (Martín Carbajo 2005).

Figura 1.- Localización de Fuente Buena 


Todos los contextos documentados responden por su morfología a estructuras siliformes que tienen una secuencia de formación y colmatación bastante simple. En todos los casos se documenta un solo estrato de relleno con un alto componente de materia orgánica (cenizas, carbones) y restos diversos (cerámica, manteado de barro, cuarcitas, calizas, etc.). El registro arqueológico derivado de aquella intervención así como los propios materiales fueron estudiados posteriormente para la elaboración de una tesis doctoral. Los datos que aportamos a continuación así como una información mucho más detallada del yacimiento se pueden encontrar en la publicación que siguió a la tesis (Carmona Ballestero 2013). A continuación se sintetizan algunos aspectos relevantes.



La excavación ha deparado un conjunto de materiales formado exclusivamente por cerámica e industria lítica. En cuanto a la cerámica se ha documentado en los distintos hoyos un lote de piezas que por sus características técnicas y tipológicas remiten al campaniforme Ciempozulelos. Desde el punto de vista formal se puede indicar que la variedad de tipos reconocidos es reducida. Mayoritariamente son formas simples: cuencos hemisféricos, cuencos de perfil troncocónico y ollas globulares. 



Figura 2. Representación gráfica de los fragmentos significativos del hoyo 2 de Fuente Buena 

Figura 3. Piezas con atributos significativos recuperadas en el hoyo 4 y 5 de Fuente Buena

Los elementos líticos recuperados se localizaron tanto en superficie como en el interior de las estructuras. El hallazgo más significativo fue una punta de flecha pedunculada de cuerpo romboidal sobre sílex con retoque invasor en ambas caras.

Figura 4. Punta de flecha documentada en Fuente Buena

Las evidencias documentadas atestiguan la presencia en el lugar de un “campo de hoyos”. No hay duda de la adscripción Calcolítico Final (Campaniforme) de las evidencias, las cuales se acompañan de elementos peculiares, como las ollas globulares decoradas con digitaciones en el labio y los cuencos o escudillas de desarrollo cónicos, que remiten a morfologías que anuncian ya la Edad del Bronce. Este es un aspecto interesante. La posición del Calcolítico Final (Campaniforme), a caballo entre el final del III milenio cal B.C. e inicios del II, siempre ha resultado problemática por cuanto hay quien considera que supone el punto final del Calcolítico frente a otras opiniones que lo sitúan en el punto de partida de la Edad del Bronce. No es nuestro fin entrar a discutir este aspecto, entre otras cosas porque consideramos ambas etapas de la Prehistoria dentro de un mismo ciclo histórico y su separación algo artificiosa, al menos en la Meseta. Remarcamos este hecho por la curiosa mezcla detectada que introduce un tema de discusión: la manifestaciones arqueológicas campaniformes como elemento bisagra entre uno y otro periodo. Es necesario ponderar qué elementos arqueológicos perduran, cuales desaparecen y cuales se introducen de nuevo, dentro del conjunto de objetos que aparecen en los mismos contextos que los llamativos objetos de paquete campaniforme.

Referencias:

Carmona Ballestero, E. (2013): El calcolítico en la Cuenca Media del río Arlanzón (Burgos, España).Comunidades campesinas, procesos históricos y cambios, BAR International Series., Archaeopress, Oxford: 163-167.

Martín Carbajo, M. A. (2005): "Seguimiento arqueológico de las obras de construcción de la variante de la carretera N-623. Tramo Burgos- Villatoro". Servicio de Territorial de Cultura de Burgos, Junta de Castilla y León (Informe técnico inédito). Burgos.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Restos humanos calcolíticos, contextos funerarios y diversidad formal (II): los restos humanos del Tumulo de IL.C1 Cótar

De nuevo un post dedicado al registro arqueológico funerario del calcolítico en la Cuenca Media del Arlanzón. Como ya se comentó en una entrada anterior, el tema no son muchos los lugares que proporcionan restos humanos. En este caso, será objeto de comentario el túmulo IL.C1 de Cótar, que, como el Hornazo, ha sido objeto de análisis y publicación en 2013 en la revista RAMPAS (Carmona et alli 2013).


Localización de El Hornazo y el Túmulo IL.C1 de Cótar
El túmulo de IL.C1 de Cótar es uno de los yacimientos intervenidos por Uríbarri y Martínez González en los años 80 con el fin de indagar sobre el poblamiento prehistórico en los alrededores de la ciudad de Burgos. El monumento funerario se encuentra situado en el borde de una lengua de páramo que domina el curso del Arroyo de Cótar. En el momento de la excavación el entorno se hallaba fuertemente alterado por las labores agrícolas, que habían sido las causantes de un fuerte deterioro. La consecuencia fue la eliminación de una buena parte del túmulo en su sector SE y el arrasamiento de la estratigrafía arqueológica en ese sector. La estructura también ha sufrido violaciones en una época histórica previa (hispano-romana). Unas y otras modificaron la secuencia estratigráfica y provocaron la presencia de materiales arqueológicos dispersos en la superficie, que también fueron recogidos por el equipo de excavadores. La información suministrada por ellos sobre el registro quedó recogida en forma de manuscrito, al que nos dio acceso J.M. Martínez González, a quien damos las gracias desde aquí.

El monumento funerario plantea una especial problemática precisamente debido al alto grado de alteración. El túmulo conservaba en el momento de su excavación una forma elipsoide de 8 m. de largo por 5,25 de ancho y una altura de 1,25 m. La aglomeración tumular estaba compuesta por piedras calizas de tamaño variable, pero, en general, de formato reducido. Estas se encontraban cubiertas por una tierra negra de alto contenido orgánico. A pesar de que en la planimetría y secciones proporcionadas por los excavadores no se representan, se observaron durante la excavación varias superficies de alteración, que delimitaban zonas intactas de la estructura tumular (sector B) frente a otras que había sido removidas (sector A, A’ y C). Bajo el túmulo se pudo constatar la presencia de una superficie preparada (limpieza y nivelado del terreno) que se conservaba parcialmente.

Cubierta en parte por el sector intacto del túmulo (sector B), los excavadores identificaron una ordenación intencionada de piedras calizas que conformaban un alineamiento de tendencia ovalada muy afectado en su mitad SE por las alteraciones señaladas. Este alineamiento enmarcaba la boca de una fosa de enterramiento ubicada bajo el túmulo. Esta fosa constituye el elemento central de la construcción. Posee una planta ovalada, con un eje mayor de 1,70 m y uno menor de 1 m. La profundidad oscila entre 1,15 y 1,30 m.



Sección del Túmulo de Cótar publicada por los excavadores (Uribarri Angulo y Martínez González 1987). No se detallan las superficies de alteración aunque se puede apreciar en la parte derecha de la figura el alto grado de afección sufrido por la estructura tumular.

La excavación de la fosa permitió documentar 4 estratos denominados “niveles” que incorporaban materiales cerámicos y humanos. Los estratos superiores acogían restos romanos mientras que los inferiores solo depararon restos exclusivamente prehistóricos. No obstante, todos los materiales arqueológicos documentados mostraban evidencias de haber sido alterados. La consecuencia más evidente fue la dispersión de los materiales por el monumento y la disociación en varios grupos distintos (superficie, masa tumular, fosa de inhumación). El grupo más numeroso de restos lo constituye la cerámica prehistórica (187 fragmentos). Dentro de la misma se reconocen básicamente tres grupos. Un primer conjunto muy numeroso de piezas de aspecto tosco, lisas, con grandes desgrasantes calizos y muy afectadas por procesos químicos (fracturas laminares, desconchones,…) posiblemente causados por la acidez del sustrato geológico. El segundo grupo de piezas de pastas decantadas, superficies bruñidas, decoradas con motivos campaniformes y que presentan una buena conservación. Existe un tercer conjunto con unas condiciones técnicas y de conservación diferentes. Están afectadas parcialmente por procesos postdeposicionales y destacan particularmente por la inclusión en la pasta de desgrasantes cuarcíticos. Todo el conjunto presenta un alto grado de fracturación. Esta circunstancia ha mermado en buena medida el reconocimiento de formas representativas. Buena parte de las piezas no se diferencia en nada por sus atributos técnicos de las recuperadas en ambientes domésticos de la Cuenca Media del Arlanzón, a excepción de los fragmentos con decoración campaniforme. Precisamente, se reconocen 4 fragmentos decorados, tres de ellos con motivos impresos de estilo marítimo internacional y uno con una línea incisa bajo el borde.

Junto a las piezas cerámicas, se recuperó un pequeño conjunto de elementos líticos (NR: 27). Casi todo el conjunto es de naturaleza extractiva y sólo se conoce un caso de pieza pulimentada: un fragmento de hacha o azuela sobre cuarcita. Dentro del conjunto tallado solo se reconocen tres utensilios: dos elementos de hoz y una punta de aletas y pedúnculo.

Datación radiocarbónica [1]

Se tomó una muestra de los restos esqueléticos humanos con el fin de datarlos. El resultado se puede observar en la tabla en la que se incluye también la fecha calibrada a través de Oxcal 4.1, empleado la curva de calibración IntCal 09 (Bronk Ramsey 2009, 2010; Reimer et al. 2009).

ID
Fecha B.P.
Cal BC (2σ)
δ13C
Material
Contexto
Atribución
UGA-8821
3670±25
2137 (95.4%) 1965
-20.7‰
colágeno
Fosa, N. II
Calcolítico Final (Campaniforme)


La datación obtenida entra dentro del rango temporal del Calcolítico Final (Campaniforme) que está establecido en 2500-1900 cal BC para la Meseta Norte. La fecha se asemeja mucho a las obtenidas en los contextos domésticos de la Cuenca Media del Arlanzón, hasta el punto de poder considerarlas contemporáneas. Ambas se ciñen al tramo final del Calcolítico y ponen de manifiesto la simultaneidad de las manifestaciones arqueológicas domésticas y las funerarias.

Restos humanos


Los restos óseos procedentes de este monumento funerario son bastante escasos. Su estado de conservación es, además, deficiente debido a la elevada acidez del suelo. Con los restos óseos recuperados es posible determinar que el N.M.I. es 2, uno adulto y otro infantil. Este número ha podido ser establecido tras el estudio de las piezas dentales. Todas excepto una tienen las raíces cerradas, deduciéndose que son piezas dentales definitivas, que pertenecen a un adulto. Junto a ellas aparece una pieza con la raíz abierta es un canino inferior perteneciente a un individuo infantil. en una de ellas, se aprecia una línea de hipoplasia, lo que indica una carencia nutricional durante la formación del esmalte en esa pieza.

Incisivo lateral superior derecho donde se aprecian una línea de hipoplasia en el esmalte. Imagen: Encarna Valdivielso
Valoración

Respecto a la configuración del depósito con restos humanos cabe señalar que es importante el alcance del saqueo. En primera instancia algunos estratos no parecen afectados. Al menos eso parece atestiguar la presencia exclusiva de materiales prehistóricos en su seno. Sin embargo, la baja cuantía de restos óseos y la presencia esporádica de piezas, todas ellas muy fracturadas, plantean dudas sobre la integridad del depósito. Se asemejan más bien a piezas erráticas que sobrevivieron al saqueo dado su pequeño tamaño. En caso contrario, ¿Dónde están el resto de piezas esqueléticas y las partes ausentes de los recipientes campaniformes? Se podría proponer su desaparición a causa de la acidez del suelo, que ha afectado de manera intensa a ciertas cerámicas y a la industria lítica, pero una parte de las cerámicas no manifiesta este ataque de una manera tan intensa; en especial, los fragmentos campaniformes, en los cuales no se aprecia afección alguna. Por lo tanto, muy probablemente el escueto registro que se conserva es producto de la violación y solamente revela de manera indirecta el estado original del monumento. Este se constituye, como manifiestan sus partes intactas, por una fosa excavada en la que se enterraron al menos dos individuos, acompañados por piezas de cerámica campaniforme del estilo marítimo internacional a modo de ofrenda o ajuar. El enterramiento se monumentaliza con la construcción de un túmulo de piedra y tierra que sella la inhumación. Tal y como determina la datación obtenida, el acontecimiento se produjo a finales del III milenio cal B.C.

Referencias:

Carmona Ballestero, E.; Valdivielso Gutiérrez, E.; Pascual Blanco, S.; Vega y Miguel, J. (2013): "Restos humanos, contextos funerarios y diversidad formal: los yacimientos calcolíticos de El Hornazo y el Túmulo IL.C1 de Cótar (Burgos)", RAMPAS, 15: 53-80.

[1] La datación se llevó a cabo gracias al proyecto Dataciones absolutas de contextos calcolíticos de la Cuenca Media del Arlanzón, financiado por la Fundación Gutiérrez-Manrique. 

domingo, 30 de noviembre de 2014

Descubriendo estructuras arqueológicas al aire libre en Cantabria

Acabamos de concluir una intervención en el Mazo de la Castañera (Obregón, Cantabria). Los resultados de la prospección geofísica de 2013, que presentamos junto a miembros de la empresa GIPSIA S.L. en el Congreso Mundial de la UISPP celebrado este septiembre en Burgos, determinaban la existencia de algunas anomalías con formas geométricas que podrían interpretarse como posibles estructuras arqueológicas en varias localizaciones. Para tratar de corroborar o desechar esta hipótesis se ha llevado a cabo una campaña de excavación durante 2014.



Esta nueva fase de investigación, apoyada a través de la financiación del proyecto Localización de hábitats de la prehistoria reciente al aire libre en el Mazo de la Castañera (Obregón, Villaescusa). Fase 2 del proyecto "Prospección Geofísica para la Localización de Estructuras Arqueológicas" por parte de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria, ha resultado positiva. La cata planteada sobre el espacio ocupado por una de estas anomalías dio como resultado la identificación de estructuras negativas (zanja, cubeta y hoyo de poste) y depósitos antrópicos que parecen corresponderse con las lecturas detectadas por la prospección geofísica. En los depósitos y los rellenos de las unidades negativas se documentaron cerámicas a torno de pastas grises, lo que pone de manifiesto que la cronología de estas estructuras no es prehistórica sino más reciente. Las dataciones que se están realizando determinarán exactamente la fecha de las evidencias.


El registro arqueológico documentado está siendo sometido a diferentes analíticas en la actualidad. De todas ellas esperamos recibir los resultados a inicios de 2015 para poder ir desentrañando algunas de las incógnitas que actualmente tenemos sobre la mesa en relación al proceso de formación del yacimiento. En este sentido llama poderosamente la atención que las estructuras documentadas se encontraban bajo casi 1 metro de sedimento limoso, rojizo, que incorporaba de manera puntual cerámicas a torno de cronologías modernas y medievales, así como tejas, todo ello con cierto grado de rodamiento. Una conclusión importante del trabajo es que sin la prospección geofísica la detección de estas estructuras habría sido prácticamente imposible. Las estrategias de este tipo se muestran eficientes en entornos donde la observación superficial de restos es altamente improbable, como es el caso de Cantabria, y ayudan a la toma de decisiones en el muestreo. 

De momento este proyecto ha dado un paso en esta dirección. Esperamos seguir dando más en el futuro. 

martes, 25 de noviembre de 2014

Jóvenes investigadores en Arqueología de la Universidad de Burgos presentan sus trabajos en Segovia, gracias a Antequem SL y Banco de Santander

Estos últimos días, del 13 al 16 de noviembre, se han desarrollado las IV jornadas de jóvenes investigadores del Valle del Duero en Segovia. El encuentro, organizado por Zamora Protohistórica, ha integrado un buen número de sesiones en las que los participantes han podido dar cuenta de los últimas aportaciones sobre el registro arqueológico del Valle del Duero. Entre ellos, se han presentado los trabajos que se han derivado del convenio establecido entre la empresa ANTEQUEM, Arqueología y Medio Ambiente S.L. y el Área de Arqueología de la Universidad de Burgos, bajo la coordinación del Servicio de Empleo Universitario de esa misma instituciónpara la realización de las prácticas voluntarias y obligatorias del Grado de Historia y Patrimonio. Además, el trabajo iniciado mediante esta colaboración se ha visto respaldado por el apoyo del programa de becas del de prácticas en PYMES del Banco de Santander. Gracias a él, tres alumnos han disfrutado de una beca para continuar con su formación como futuros arqueólogos. El trabajo ha culminado con la presentación en esta reunión científica de los resultados. 

En las jornadas, un equipo formado por Alberto Berzosa, Mónica Gorostiza, Gonzalo de Pedro, Luis Villanueva, Maria Eugenia Delgado, Miguel Angel Arnaiz y Eduardo Carmona presentó varios trabajos con las siguientes temáticas:

  • Cerámica, silos y estructuras de combustión: El registro arqueológico de la Prehistoria reciente de Cuesta Vega (Cavia, Burgos)
  • Los Secadales: uso y amortización de un área de producción tardorromana.
  • Pequeños yacimientos con hoyos de la Antigüedad Tardía: el caso de Las Cordoneras
  • Mamblas II: una comunidad rural de la Plena Edad Media en la Moraña (Ávila)






La experiencia ha resultado notablemente positiva. Los jóvenes investigadores del equipo cumplieron con creces con las expectativas y defendieron sus trabajos de manera ejemplar. De este modo, dan un paso más en el camino que han decidido seguir. La presentación de los resultados del trabajo y el sometimiento a crítica en un ámbito de este tipo da cuenta del compromiso y buen hacer ¡Felicidades a todos!

domingo, 9 de noviembre de 2014

Nueva campaña de excavación en el Abrigo de la Castañera (Obregón, Cantabria)

Como viene siendo habitual, a finales del mes de octubre se ha llevado a cabo una nueva campaña de excavación, la cuarta bajo la dirección de Cristina Vega Maeso, en el Abrigo de la Castañera, que ha sido financiada por la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria. En ella ha tomado parte un equipo compuesto por jóvenes arqueólogos de la Universidad de Burgos y Universidad de Cantabria.

Excavando en el Abrigo de la Castañera (2014)
Esta nueva fase viene a consolidar los avances realizados en las tres campañas anteriores. En ellas, el equipo de investigación dirigió sus esfuerzos a valorar el estado de conservación de la estratigrafía en distintos puntos de la cavidad y a determinar los espacios en los que se había perdido por causas diversas, desde excavaciones a mediados del siglo XX hasta daños causado por los furtivos. Los prometedores resultados de años anteriores han sido ampliados en esta ocasión en la que se ha tenido la oportunidad de excavar depósitos de la Edad del Bronce y del Calcolítico. Tras la finalización de los trabajos de campo, se ha puesto en marcha la fase de análisis en la que colaboran distintos especialistas. Los datos que se obtengan servirán para ampliar el parco conocimiento que se tiene de estas etapas en la región cantábrica.

Precisamente, el proyecto de investigación ya está avanzando los primeros resultados a través de la presentación de los mismos en el congreso mundial de la UISPP celebrado en Burgos y, más recientemente, con la defensa del primer TFM centrado en el registro faunístico recuperado en el abrigo. En efecto, este mismo mes de octubre Alejandro Sierra Sainz-Aja, bajo la dirección de la Dra. Ana Belén Marín del IIIPC, defendió con brillantez el trabajo Subsistencia y modos de vida durante la Prehistoria Reciente en Cantabria. Los restos arqueofaunísticos y antropológicos del Abrigo de la Castañera. ¡Enhorabuena!



Desde estas líneas, la dirección del proyecto quiere dar las gracias tanto a los participantes de la campaña como a los anfitriones, pues en todo momento han sido un ejemplo de compromiso, esfuerzo, eficacia y compañerismo.