jueves, 1 de marzo de 2018

El Proyecto Bravum participa en las Conferencias sobre Investigaciones Arqueológicas en la provincia de Burgos en 2017

El jueves 8 de marzo se celebra en Burgos una sesión más de las Conferencias sobre Investigaciones Arqueológicas en la provincia de Burgos en 2017. En esta ocasión miembros del equipo del Proyecto Bravum presentarán los resultados de la campaña de excavaciones en Páramo Ciudad (La Nuez de Abajo, Valle de Santibáñez, Burgos). Junto a otros colegas tomarán parte en una sesión tratará de los "Pueblos Prerromanos y la implantación de Roma en el territorio burgalés". 



Desde aquí queremos agradecer a los organizadores la invitación.

Os esperamos a todos el jueves 8 en horario de 18:00 a 21:00.


lunes, 21 de agosto de 2017

Investigando en el yacimiento turmogo de Páramo Ciudad

Como parte de una estrategia investigadora del Área de arqueología de la Universidad de Burgos denominada “Arqueología de los espacios rurales desde la Edad del Hierro a la Alta Edad Media”. se ha llevado a cabo un trabajo en el yacimiento de Páramo Ciudad, posiblemente la Bravum de los turmogos citada en las fuentes, localizada en la localidad de La Nuez de Abajo, dentro del término municipal de Valle de Santibáñez (Burgos). El trabajo, dirigido por Alberto Berzosa Ordaz, Cristina Vega Maeso y Eduardo Carmona Ballestero, has sido posible gracias a la financiación recibida por parte de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Castilla y León y al apoyo económico y logístico tanto del Ayuntamiento de la Nuez de Abajo como el del Valle de Santibáñez, término municipal donde se integra dicha entidad menor.

Los trabajos llevados han tomado al yacimiento como muestra representativa de estudio dentro de una investigación sobre el impacto romano sobre las sociedades indígenas del NE de la Meseta Norte. El estado de conocimiento actual sobre el tema necesitaba de un buen ejemplo para tratar de obtener indicios sobre estos aspectos. Mientras otros lugares están mejor conocidos, Páramo Ciudad, a pesar de su enorme potencial (84 ha de yacimiento), sigue siendo una gran desconocida. Los resultados de los trabajos llevados a cabo durante 2017 han permitido mejorar el conocimiento sobre este yacimiento. A la prospección llevada a cabo en abril, se han sumado los sondeos en julio-agosto de este mismo año. Brevemente, estos son los resultados.

Prospección de superficie

Los resultados han permitido registrar de manera detallada la dispersión de material arqueológico en superficie. Los datos corroboran las informaciones previas, procedentes de otras campañas de prospección, en cuanto a la delimitación del yacimiento y la determinación de áreas de concentración de restos en superficie.

Distribución de restos arqueológicos en superficie según la prospección de 2017

Cabe señalar la notable diferencia de restos en superficie entre Ciudad, al interior de El Cincho, donde apenas se documentan restos en superficie, y la zona el exterior, de Los Llanos. En ese último espacio, los restos superficiales no se distribuyen aparentemente de manera uniforme sino que conforman agrupaciones/concentraciones que en términos generales vienen a coincidir con lo señalado en la ficha de inventario. En este sentido es importante señalar que la presencia de restos es constante por todo el espacio ocupado entre El Cincho y un potente talud que hace las funciones de límite al Oeste. Tras una estrecha franja sin apenas restos, se reconoce una nueva concentración. En la delimitación actual se considera que esa agrupación es una especie de “basurero” extramuros. Más allá de esta posible interpretación, la consideración de un elemento externo al área urbana nos parece adecuada. Al respecto, pensamos que el potente talud que cruza de norte a sur prácticamente el páramo y que no coincide con los relieves naturales es muy probablemente de origen antrópico. Su configuración de barrera parece clara aunque su formación original aún no se puede establecer. Las posibilidades son varias: amurallamiento, talud de un foso, etc… Será necesario determinarlo a través de una excavación. En todo caso, este parece ser el límite de la posible aglomeración urbana.

Las características de los materiales y su distribución en superficie son elocuentes. La práctica totalidad de los restos documentados son fragmentos de cerámica a torno, fina, en ocasiones decorada con pintura, cuyas formas y motivos remiten a tipos netamente indígenas (si se quiere al celtibérico Pleno: ss V/inicio del siglo I a.C) y de tradición indígena (o tardoceltibéricas: ss I a.C.). Apenas aparecen restos de cerámica a mano, algunas escorias de hierro e industria lítica. De manera muy esporádica y puntual se han documentado piezas de atribución propiamente romanas (ss. I-V d C.) y no se ha recuperado ni un solo elemento de atribución tardoantigua (ss. V-VIII d.C.). 

Excavación arqueológica

Los resultados de la fase de sondeos han sido altamente satisfactorios. En primer lugar, se ha podido corroborar el alto potencial al interior de El Cincho. De hecho se planteó un sondeo es esa zona con objeto de muestrear el estado de conservación del yacimiento y registrar la estratigrafía relacionada con el amurallamiento, sobre todo teniendo en cuenta que por la proximidad al mismo y la probable acumulación de depósitos de derrumbe y erosión del elemento defensivo seguramente no habría sido muy castigado por la acción del arado. La elección del lugar resultó de lo más apropiada, pues se ha documentado una veintena de unidades estratigráficas cuya secuencia incluye varias fases de ocupación del espacio. De más moderno a más antiguo son las siguientes:

1. El potente amurallamiento es la fase final de uso de la zona. Se conserva 1,5 metros del paramento interior, dispuesto sobre varios depósitos con un fuerte buzamiento hacía el E, que parecen o bien fueron acopiados para formar la base de la barrera defensiva definitiva, o bien constituyeron una fortificación terrera previa. A falta de los resultados de las dataciones radiocarbónicas no podemos discriminar entre una y otra hipótesis.

Trabajando en la cata 1, junto a la muralla de El Cincho

2. La fortificación se superpone un poblado, del que se ha documentado una cabaña de planta rectangular, construida con un zócalo de piedras calizas y muros de adobe. Fue destruida por un incendio. De la misma se ha conservado un suelo realizado con placas de caliza trabadas con argamasa.

3. Esta cabaña se superpone a su vez a depósitos domésticos de un momento de ocupación anterior cuya naturaleza está por determinar debido a que los trabajos no podían continuarse.

Inicio de los trabajos en la cata 2 de Páramo Ciudad, zona de Los LLanos

En suma, se dispone de una secuencia estratigráfica ininterrumpida que acumula al menos entre 1,60 y 2.50 metros de depósitos arqueológicos. Todas las fases documentadas se pueden adscribir a través de la cronología relativa proporcionada por la cerámica a la Segunda Edad del Hierro (ss. V al I a.C.).

En la zona exterior, el registro arqueológico es más parco pero no menos interesante. En ella se cumulan unos los 70/80 cm de estratos arqueológicos, vinculados muy probablemente a espacios domésticos, aunque no se ha podido documentar ninguna construcción o “estructura urbana” propiamente dicha. Es necesario determinar en el futuro si se debe realmente que este tipo de ordenación no existió o la representación arqueológica actual es causa de la afección del arado que ha desmantelado las evidencias más superficiales. 

Los resultados son prometedores y reveladores del potencial del yacimiento. En ese sentido, han permitido valorar el estado de conservación del sitio, con una impresionante secuencia detectada en la zona de El Cincho. Además ha permitido establecer las estrategias a seguir en el futuro. Queda pendiente determinar:

1. en otros lugares de Los Llanos si se conservan restos no alteados semejantes a los de El Cincho o la ocupación es esta área fue de otra naturaleza. 

2. Si el talud oeste se corresponde con algún tipo de construcción humana y, de las posibilidades barajadas, a cuál de ellas.

Por lo tanto, tenemos esperanzas y buenas expectativas para poder seguir trabajando en futuras campañas arqueológicas.

No queremos dejar pasar la ocasión para dar las gracias públicamente tanto al equipo de investigación (Adrián Garcia Rojo, Eduardo Arancón Torrecilla, Clara Garcia Fanlo, Gonzalo de Pedro Andrés, Jessica Cardama Ramos y Mónica Gorostiza González) como a María del Amor Andrade Pérez, alcaldesa del Valle de Santibáñez, Alfonso Serna Galán (Alcalde de La Nuez de Abajo) y a todos los vecinos, permanentes o transitorios, de La Nuez de Abajo, en especial a nuestra colega Mamen Alameda, y a Eluterio y José.

domingo, 21 de agosto de 2016

Etnoarqueología y Arqueología experimental: análisis del efecto del fuego sobre cerámicas y estudio de una estela protohistórica


Ha pasado un largo año desde la última entrada al este blog. No hemos desaparecido sino que hemos estado dedicados a otros menesteres. Entre ellos en la puesta en marcha de una nueva línea de investigación dentro del Área de Arqueología de la Universidad de Burgos: Etnoarqueología y Arqueología experimental. Dentro de la misma se han realizado dos trabajos de investigación que fueron defendidos brillantemente este mes de junio.

El primero de ellos, realizado por Jessica Cardama Ramos, tenía como titulo "Análisis de la afección del fuego en restos cerámicos: la cerámica recuperada en los fumiers del Abrigo de la Castañera (Cantabria)". En él se reprodujo experimentalmente una quema en un contexto de fumier semejante a los documentados en el Abrigo de la Castañera: es decir, se quemaron estiércol entre el que se intercalaron restos de cerámica experimental, junto con otro tipo de restos que suelen aparecer en estos contextos.  El estudio, además del habitual examen macroscópico, empleó el análisis químico de la cerámica para comprobar los posibles cambios producidos por el fuego. Los resultados ponen de manifiesto como este, pero también otros, procesos postdeposicionales afectan a las cerámicas prehistóricas. El estudio es un prometedor avance que será complementado con nuevos estudios en el futuro.



El segundo, a cargo de Adrian García Rojo, se denominaba "Análisis de una pieza de arte prehistórico. Una aproximación experimental", y tenía como objeto el estudio un hallazgo casual, una estela decorada con un motivo grabado en una de sus caras. Además del estudio tecnotipológico se se ha llevado a cabo la réplica de las posibles herramientas metálicas empleadas y del proceso de talla del grabado. Los resultados han permitido verificar que realmente es una pieza arqueológica, ofrecer una cronología relativa de la misma (protohistoria) y detectar otros posibles motivos decorativos a base de pintura roja en el reverso de la estela. Por lo tanto, se aporta una información interesante y singular pero, además, se abren nuevas líneas de investigación en un espacio donde apenas se reconocen representaciones artísticas de esta naturaleza.



Como siempre, nuestra enhorabuena y ánimo a los jóvenes investigadores que han llevado a cabo estos trabajos.

martes, 21 de julio de 2015

Arroyal I: suma y sigue. Estudio del Campaniforme Internacional

Un nuevo Trabajo de Fin de Grado ha tratado el registro arqueológico de Arroyal I. En esta ocasión Gonzalo de Pedro Andrés ha defendido con éxito su trabajo titulado "El campaniforme internacional en el dolmen de Arroyal I (Quintanadueñas): estudio estilístico y analítico de los restos arqueológicos"



Tal y como reza el epígrafe, se ha investigado la cerámica con decoración campaniforme de estilo internacional documentada en esta tumba monumental. Las piezas de estas características menudean dentro de los distintos estratos que forman la secuencia del dolmen, aunque sin duda lo más destacable son los dos vasos completos asociados a dos cazuelas lisas que forman un conjunto de ofrendas vinculado a un enterramiento de un individuo juvenil aparecido en la cámara del dolmen.




Para el estudio se han empleado distintos enfoques metodológicos. Uno más clásico, el que indaga desde un punto de vista tipológico. Este se ha combinado con una análisis microespacial de los restos dentro de la tumba, quedando demostrado a través de los remontajes entre unidades estratigráficas la existencia de procesos de transformación que modificaron enterramientos antiguos cuyos restos aún se conservan en el túmulo.  

Otro más actual, y que sigue una línea de investigación abierta en el Área de Arqueología y que cuenta con la inestimable colaboración de la Dra. Susana Palmero del Área de Química Analítica de la UBU, en el que ser emplean los análisis químicos de las cerámicas con el fin de determinar sus elementos y establecer un parámetro de comparación menos subjetivo. Para ello, las muestras de Arroyal I se han combinado con otras coetáneas procedentes de los yacimientos del valle de Arlanzón. Este análisis ha puesto de manifiesto dos cuestiones: un fuerte vínculo entre las piezas procedentes de Arroyal I y las del cercano yacimiento de Fuente Celada; la presencia de piezas que podrían considerarse foráneas entre las que no se encuentran los campanifomes internacionales de Arroyal I, cuya fabricación parece local.

Con estos resultados finalmente se abre una discusión en la que se argumenta la relación de las cerámicas con decoración campaniforme internacional y los espacios mortuorios en el sector nororiental de la Meseta Norte y asimismo se demuestra la producción local de este tipo de piezas, las cuales, no obstante, conviven con un porcentaje reducido de procedencia foránea. Este resultado es coincidente con otros derivados de análisis semejantes y que muestran modelo de producción semejante a escala peninsular e, incluso, en el occidente de Europa.

El trabajo abre nuevas líneas de investigación que esperamos que el recién graduado pueda seguir explorando en el futuro. Así que ¡Ánimo y suerte!


jueves, 18 de junio de 2015

Recordando los clásicos: el yacimiento con campaniforme de Villafría V

Dentro de la historiografía ligada al campaniforme en la Meseta Norte, es recurrente la referencia al yacimiento de Villafría V. Lugar que fue excavado de urgencia a inicios de los 80 por Uribarri y Martínez González y del que se conocía muy pocos datos, incluso no se sabía a ciencia exacta su ubicación. La única referencia al respecto era la publicación (Uríbarri Angulo y Martínez González 1987) en la que aparecía una sucinta información sobre la excavación y la representación en planta de lo que se interpretó en su día como una cabaña, con un problema añadido: la publicación tenía una errata y se confundía la planta de la cabaña de Villafría V con la hallada en el cercano yacimiento de Villafría III, de época neolítica en ese caso. El resto de los datos no han visto la luz por diversos avatares hasta su reciente publicación (Carmona Ballestero 2013: 236-239), la cual ha sido posible a la colaboración inestimable de Jesus Mª Martínez Gonzalez, quien puso en nuestras manso toda la información sobre el yacimiento.

El yacimiento se localiza a los pies de un espigón de páramo que domina la confluencia de dos valles marginales del río Vena, los formados por el arroyo Fuente Rey y el arroyo de Cótar.


Localización de Villafría V
Las evidencias documentadas presentaban un problemática asociada a la atribución cultural de las mismas así como a la interpretación del tipo de contexto en el que fueron recuperadas. Según los excavadores el yacimiento se detectó tras la localización de un nivel de tierras negras que contrastaba claramente con el entorno geológico. En ese nivel se recogieron algunos fragmentos cerámicos que confirmaban la naturaleza arqueológica del depósito. La erosión, dado el carácter en pendiente del yacimiento, había hecho desaparecer una buena parte del yacimiento, que se ceñía exclusivamente a este manchón negro: un único estrato cuya planta presentaba una forma ovalada de 5,8 m de longitud mayor y 1,28 m de eje menor. La morfología observada y sus dimensiones determinaron que fuera interpretado como un fondo de cabaña. En su extremo Este, se reconocía una cubeta de planta circular de 1,14 m de diámetro y de 0,35 m de profundidad. Estaba delimitada por 5 lajas de caliza en la parte sur de la misma. Esta morfología determinó que se interpretara como un hogar.


Planta compuesta y perfil de la cabaña de Villafría V. Fuente:
Martínez González 1988 

Un aspecto significativo de la excavación es la naturaleza de los materiales recuperados. Entre ellos destaca un conjunto cerámico, muy fragmentado, en que los rasgos tipológicos encuentran su mejor parangón en contextos campaniformes del Valle del Ebro. La aparición de este tipo de motivos también se produce en otros yacimientos campaniformes como Paulejas (Carmona Ballestero 2010). La presencia de estas peculiares piezas expone un interesante interrogante que tiene que ver con la procedencia de las mismas. En el caso de Paulejas la duda se resolvió a través del análisis químico de pastas que determinó la procedencia local, del entorno geológico aledaño al yacimiento, de la cerámica decorada con motivos de este tipo. En Villafría V se ha llevado a cabo el mismo procedimiento y los resultados son los mismos. 


Fragmentos cerámicos con atributos significativos recuperados en Villafría V. Dibujo: J. M. Martínez/I. Leis



También fue recuperado un pequeño conjunto de industría lítica. La totalidad de las piezas se han fabricado en sílex. La mayoría de los productos se obtuvieron mediante lascado pero el único núcleo existente es de morfología cónica destinado a la fabricación de láminas. Tal y como refleja la representación de productos de talla, es posible reconocer la secuencia productiva completa dentro del contexto: aparecen tanto elementos iniciales del proceso de tallado como productos finales y útiles retocados. En este sentido, la mayoría de los productos son elementos derivados de la talla (lascas de descortezado, restos de talla y lasca de reavivado) por lo que se puede considerar que en la estructura se ha llevado a cabo la producción de utensilios líticos. Los útiles son, en todo caso, raspadores, tipo habitual en los repertorios calcolíticos.

Elementos líticos recuperados en Villafría V. Dibujo: J. M. Martínez/I. Leis.
Uno de los problemas asociados al registro arqueológico de Villafría V es la determinación del tipo de contexto. Los miembros del equipo de excavación ya se postularon en este sentido afirmando que se trataba de una cabaña (Uríbarri Angulo y Martínez González 1987). Desde luego, los restos integrados en el depósito que se excavó se pueden relacionar con un ambiente doméstico, pues no desentonan con los recuperados en otros considerados de esta manera. La morfología de la estructura documentada, sus dimensiones y la presencia del hogar afianzan esta proposición. A pesar de ello, hay ciertas peculiaridades poco conocidas el entorno: se aleja del modelo de cabaña a base de postes y manteado de barro, elementos totalmente ausentes en ella. Tampoco se hallaron restos óseos de ningún tipo, aunque este indicador suele ser vinculado a la limpieza de las unidades de hábitat. Finalmente, la práctica de la talla en el interior de la estructura también supone una peculiaridad, aunque dada la total ausencia de depósitos vinculados a cabañas, es difícil de ponderar si era una práctica habitual o no llevar a cabo estas actividades en el interior de las estructuras de hábitat.

La particular ornamentación de las piezas provoca que su atribución sea la de Campaniforme inciso del Alto Ebro o estilo pirenaico. Los análisis de pastas determinan, en cambio, una procedencia local de la materia prima. Entonces, si no viajó el objeto ¿qué es lo que se trasladó? ¿La idea? ¿La persona que lo fabricó? Esta cuestión remite a su discusión muy interesante en relación a la producción de cerámica en condiciones domésticas, de la que no se aleja el campaniforme, la producción local de piezas y la transmisión de los estilos campaniformes. Las referencias etnográficas y antropológicas inciden en que son mujeres quienes se dedican a este capítulo dentro de las sociedades primitivas. Si esta premisa se admite como válida, y las piezas se fabrican en el entorno del Arlanzón, se abre una vía de discusión que relaciona a las mujeres y la presencia de motivos foráneos que ha de ser resuelta convenientemente.

Referencias:

Carmona Ballestero, E. (2010): Prestigio y emulación en espacios marginales: la cerámica campaniforme de Paulejas (Quintanilla del Agua, Burgos), Universidad de Burgos. Burgos. 

Carmona Ballestero, E. (2013): El calcolítico en la Cuenca Media del río Arlanzón (Burgos, España).Comunidades campesinas, procesos históricos y cambios, BAR International Series., Archaeopress, Oxford. 

Martínez González, J. M. (1988): Primeros asentamientos humanos en la ciudad de Burgos. II, (manuscrito inédito). 

Uríbarri Angulo, J. L. y Martínez González, J. M. (1987): "Primeros asentamientos humanos en el término municipal de la ciudad de Burgos", Caesaraugusta, 64: 135-56.

viernes, 10 de abril de 2015

Sobre pequeños yacimientos con hoyos de esos que gustan a pocos: Fuente Buena (Villatoro, Burgos)

Quizá no interesan, quizá no sea monumentales, seguro que no salen en la prensa, pero los pequeños yacimientos con hoyos, de esos que se encuentran a patadas por todo el centro peninsular, son los que nutren la mayor parte del contenido de este blog. A pesar de lo poco evocador o sugerente de los hallazgos, la información que proporcionan es esencial, así que no nos cansaremos de reivindicarlos. Ahí vamos con otro de ellos: Fuente Buena, que se ubica sobre una cuesta de páramo en las inmediaciones de Villatoro (Burgos). El yacimiento se descubrió durante el seguimiento arqueológico de la variante de la carretera N-623, tramo Burgos-Villatoro, llevado a cabo por la empresa Strato S.L. (Martín Carbajo 2005).

Figura 1.- Localización de Fuente Buena 


Todos los contextos documentados responden por su morfología a estructuras siliformes que tienen una secuencia de formación y colmatación bastante simple. En todos los casos se documenta un solo estrato de relleno con un alto componente de materia orgánica (cenizas, carbones) y restos diversos (cerámica, manteado de barro, cuarcitas, calizas, etc.). El registro arqueológico derivado de aquella intervención así como los propios materiales fueron estudiados posteriormente para la elaboración de una tesis doctoral. Los datos que aportamos a continuación así como una información mucho más detallada del yacimiento se pueden encontrar en la publicación que siguió a la tesis (Carmona Ballestero 2013). A continuación se sintetizan algunos aspectos relevantes.



La excavación ha deparado un conjunto de materiales formado exclusivamente por cerámica e industria lítica. En cuanto a la cerámica se ha documentado en los distintos hoyos un lote de piezas que por sus características técnicas y tipológicas remiten al campaniforme Ciempozulelos. Desde el punto de vista formal se puede indicar que la variedad de tipos reconocidos es reducida. Mayoritariamente son formas simples: cuencos hemisféricos, cuencos de perfil troncocónico y ollas globulares. 



Figura 2. Representación gráfica de los fragmentos significativos del hoyo 2 de Fuente Buena 

Figura 3. Piezas con atributos significativos recuperadas en el hoyo 4 y 5 de Fuente Buena

Los elementos líticos recuperados se localizaron tanto en superficie como en el interior de las estructuras. El hallazgo más significativo fue una punta de flecha pedunculada de cuerpo romboidal sobre sílex con retoque invasor en ambas caras.

Figura 4. Punta de flecha documentada en Fuente Buena

Las evidencias documentadas atestiguan la presencia en el lugar de un “campo de hoyos”. No hay duda de la adscripción Calcolítico Final (Campaniforme) de las evidencias, las cuales se acompañan de elementos peculiares, como las ollas globulares decoradas con digitaciones en el labio y los cuencos o escudillas de desarrollo cónicos, que remiten a morfologías que anuncian ya la Edad del Bronce. Este es un aspecto interesante. La posición del Calcolítico Final (Campaniforme), a caballo entre el final del III milenio cal B.C. e inicios del II, siempre ha resultado problemática por cuanto hay quien considera que supone el punto final del Calcolítico frente a otras opiniones que lo sitúan en el punto de partida de la Edad del Bronce. No es nuestro fin entrar a discutir este aspecto, entre otras cosas porque consideramos ambas etapas de la Prehistoria dentro de un mismo ciclo histórico y su separación algo artificiosa, al menos en la Meseta. Remarcamos este hecho por la curiosa mezcla detectada que introduce un tema de discusión: la manifestaciones arqueológicas campaniformes como elemento bisagra entre uno y otro periodo. Es necesario ponderar qué elementos arqueológicos perduran, cuales desaparecen y cuales se introducen de nuevo, dentro del conjunto de objetos que aparecen en los mismos contextos que los llamativos objetos de paquete campaniforme.

Referencias:

Carmona Ballestero, E. (2013): El calcolítico en la Cuenca Media del río Arlanzón (Burgos, España).Comunidades campesinas, procesos históricos y cambios, BAR International Series., Archaeopress, Oxford: 163-167.

Martín Carbajo, M. A. (2005): "Seguimiento arqueológico de las obras de construcción de la variante de la carretera N-623. Tramo Burgos- Villatoro". Servicio de Territorial de Cultura de Burgos, Junta de Castilla y León (Informe técnico inédito). Burgos.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Restos humanos calcolíticos, contextos funerarios y diversidad formal (II): los restos humanos del Tumulo de IL.C1 Cótar

De nuevo un post dedicado al registro arqueológico funerario del calcolítico en la Cuenca Media del Arlanzón. Como ya se comentó en una entrada anterior, el tema no son muchos los lugares que proporcionan restos humanos. En este caso, será objeto de comentario el túmulo IL.C1 de Cótar, que, como el Hornazo, ha sido objeto de análisis y publicación en 2013 en la revista RAMPAS (Carmona et alli 2013).


Localización de El Hornazo y el Túmulo IL.C1 de Cótar
El túmulo de IL.C1 de Cótar es uno de los yacimientos intervenidos por Uríbarri y Martínez González en los años 80 con el fin de indagar sobre el poblamiento prehistórico en los alrededores de la ciudad de Burgos. El monumento funerario se encuentra situado en el borde de una lengua de páramo que domina el curso del Arroyo de Cótar. En el momento de la excavación el entorno se hallaba fuertemente alterado por las labores agrícolas, que habían sido las causantes de un fuerte deterioro. La consecuencia fue la eliminación de una buena parte del túmulo en su sector SE y el arrasamiento de la estratigrafía arqueológica en ese sector. La estructura también ha sufrido violaciones en una época histórica previa (hispano-romana). Unas y otras modificaron la secuencia estratigráfica y provocaron la presencia de materiales arqueológicos dispersos en la superficie, que también fueron recogidos por el equipo de excavadores. La información suministrada por ellos sobre el registro quedó recogida en forma de manuscrito, al que nos dio acceso J.M. Martínez González, a quien damos las gracias desde aquí.

El monumento funerario plantea una especial problemática precisamente debido al alto grado de alteración. El túmulo conservaba en el momento de su excavación una forma elipsoide de 8 m. de largo por 5,25 de ancho y una altura de 1,25 m. La aglomeración tumular estaba compuesta por piedras calizas de tamaño variable, pero, en general, de formato reducido. Estas se encontraban cubiertas por una tierra negra de alto contenido orgánico. A pesar de que en la planimetría y secciones proporcionadas por los excavadores no se representan, se observaron durante la excavación varias superficies de alteración, que delimitaban zonas intactas de la estructura tumular (sector B) frente a otras que había sido removidas (sector A, A’ y C). Bajo el túmulo se pudo constatar la presencia de una superficie preparada (limpieza y nivelado del terreno) que se conservaba parcialmente.

Cubierta en parte por el sector intacto del túmulo (sector B), los excavadores identificaron una ordenación intencionada de piedras calizas que conformaban un alineamiento de tendencia ovalada muy afectado en su mitad SE por las alteraciones señaladas. Este alineamiento enmarcaba la boca de una fosa de enterramiento ubicada bajo el túmulo. Esta fosa constituye el elemento central de la construcción. Posee una planta ovalada, con un eje mayor de 1,70 m y uno menor de 1 m. La profundidad oscila entre 1,15 y 1,30 m.



Sección del Túmulo de Cótar publicada por los excavadores (Uribarri Angulo y Martínez González 1987). No se detallan las superficies de alteración aunque se puede apreciar en la parte derecha de la figura el alto grado de afección sufrido por la estructura tumular.

La excavación de la fosa permitió documentar 4 estratos denominados “niveles” que incorporaban materiales cerámicos y humanos. Los estratos superiores acogían restos romanos mientras que los inferiores solo depararon restos exclusivamente prehistóricos. No obstante, todos los materiales arqueológicos documentados mostraban evidencias de haber sido alterados. La consecuencia más evidente fue la dispersión de los materiales por el monumento y la disociación en varios grupos distintos (superficie, masa tumular, fosa de inhumación). El grupo más numeroso de restos lo constituye la cerámica prehistórica (187 fragmentos). Dentro de la misma se reconocen básicamente tres grupos. Un primer conjunto muy numeroso de piezas de aspecto tosco, lisas, con grandes desgrasantes calizos y muy afectadas por procesos químicos (fracturas laminares, desconchones,…) posiblemente causados por la acidez del sustrato geológico. El segundo grupo de piezas de pastas decantadas, superficies bruñidas, decoradas con motivos campaniformes y que presentan una buena conservación. Existe un tercer conjunto con unas condiciones técnicas y de conservación diferentes. Están afectadas parcialmente por procesos postdeposicionales y destacan particularmente por la inclusión en la pasta de desgrasantes cuarcíticos. Todo el conjunto presenta un alto grado de fracturación. Esta circunstancia ha mermado en buena medida el reconocimiento de formas representativas. Buena parte de las piezas no se diferencia en nada por sus atributos técnicos de las recuperadas en ambientes domésticos de la Cuenca Media del Arlanzón, a excepción de los fragmentos con decoración campaniforme. Precisamente, se reconocen 4 fragmentos decorados, tres de ellos con motivos impresos de estilo marítimo internacional y uno con una línea incisa bajo el borde.

Junto a las piezas cerámicas, se recuperó un pequeño conjunto de elementos líticos (NR: 27). Casi todo el conjunto es de naturaleza extractiva y sólo se conoce un caso de pieza pulimentada: un fragmento de hacha o azuela sobre cuarcita. Dentro del conjunto tallado solo se reconocen tres utensilios: dos elementos de hoz y una punta de aletas y pedúnculo.

Datación radiocarbónica [1]

Se tomó una muestra de los restos esqueléticos humanos con el fin de datarlos. El resultado se puede observar en la tabla en la que se incluye también la fecha calibrada a través de Oxcal 4.1, empleado la curva de calibración IntCal 09 (Bronk Ramsey 2009, 2010; Reimer et al. 2009).

ID
Fecha B.P.
Cal BC (2σ)
δ13C
Material
Contexto
Atribución
UGA-8821
3670±25
2137 (95.4%) 1965
-20.7‰
colágeno
Fosa, N. II
Calcolítico Final (Campaniforme)


La datación obtenida entra dentro del rango temporal del Calcolítico Final (Campaniforme) que está establecido en 2500-1900 cal BC para la Meseta Norte. La fecha se asemeja mucho a las obtenidas en los contextos domésticos de la Cuenca Media del Arlanzón, hasta el punto de poder considerarlas contemporáneas. Ambas se ciñen al tramo final del Calcolítico y ponen de manifiesto la simultaneidad de las manifestaciones arqueológicas domésticas y las funerarias.

Restos humanos


Los restos óseos procedentes de este monumento funerario son bastante escasos. Su estado de conservación es, además, deficiente debido a la elevada acidez del suelo. Con los restos óseos recuperados es posible determinar que el N.M.I. es 2, uno adulto y otro infantil. Este número ha podido ser establecido tras el estudio de las piezas dentales. Todas excepto una tienen las raíces cerradas, deduciéndose que son piezas dentales definitivas, que pertenecen a un adulto. Junto a ellas aparece una pieza con la raíz abierta es un canino inferior perteneciente a un individuo infantil. en una de ellas, se aprecia una línea de hipoplasia, lo que indica una carencia nutricional durante la formación del esmalte en esa pieza.

Incisivo lateral superior derecho donde se aprecian una línea de hipoplasia en el esmalte. Imagen: Encarna Valdivielso
Valoración

Respecto a la configuración del depósito con restos humanos cabe señalar que es importante el alcance del saqueo. En primera instancia algunos estratos no parecen afectados. Al menos eso parece atestiguar la presencia exclusiva de materiales prehistóricos en su seno. Sin embargo, la baja cuantía de restos óseos y la presencia esporádica de piezas, todas ellas muy fracturadas, plantean dudas sobre la integridad del depósito. Se asemejan más bien a piezas erráticas que sobrevivieron al saqueo dado su pequeño tamaño. En caso contrario, ¿Dónde están el resto de piezas esqueléticas y las partes ausentes de los recipientes campaniformes? Se podría proponer su desaparición a causa de la acidez del suelo, que ha afectado de manera intensa a ciertas cerámicas y a la industria lítica, pero una parte de las cerámicas no manifiesta este ataque de una manera tan intensa; en especial, los fragmentos campaniformes, en los cuales no se aprecia afección alguna. Por lo tanto, muy probablemente el escueto registro que se conserva es producto de la violación y solamente revela de manera indirecta el estado original del monumento. Este se constituye, como manifiestan sus partes intactas, por una fosa excavada en la que se enterraron al menos dos individuos, acompañados por piezas de cerámica campaniforme del estilo marítimo internacional a modo de ofrenda o ajuar. El enterramiento se monumentaliza con la construcción de un túmulo de piedra y tierra que sella la inhumación. Tal y como determina la datación obtenida, el acontecimiento se produjo a finales del III milenio cal B.C.

Referencias:

Carmona Ballestero, E.; Valdivielso Gutiérrez, E.; Pascual Blanco, S.; Vega y Miguel, J. (2013): "Restos humanos, contextos funerarios y diversidad formal: los yacimientos calcolíticos de El Hornazo y el Túmulo IL.C1 de Cótar (Burgos)", RAMPAS, 15: 53-80.

[1] La datación se llevó a cabo gracias al proyecto Dataciones absolutas de contextos calcolíticos de la Cuenca Media del Arlanzón, financiado por la Fundación Gutiérrez-Manrique. 

domingo, 30 de noviembre de 2014

Descubriendo estructuras arqueológicas al aire libre en Cantabria

Acabamos de concluir una intervención en el Mazo de la Castañera (Obregón, Cantabria). Los resultados de la prospección geofísica de 2013, que presentamos junto a miembros de la empresa GIPSIA S.L. en el Congreso Mundial de la UISPP celebrado este septiembre en Burgos, determinaban la existencia de algunas anomalías con formas geométricas que podrían interpretarse como posibles estructuras arqueológicas en varias localizaciones. Para tratar de corroborar o desechar esta hipótesis se ha llevado a cabo una campaña de excavación durante 2014.



Esta nueva fase de investigación, apoyada a través de la financiación del proyecto Localización de hábitats de la prehistoria reciente al aire libre en el Mazo de la Castañera (Obregón, Villaescusa). Fase 2 del proyecto "Prospección Geofísica para la Localización de Estructuras Arqueológicas" por parte de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria, ha resultado positiva. La cata planteada sobre el espacio ocupado por una de estas anomalías dio como resultado la identificación de estructuras negativas (zanja, cubeta y hoyo de poste) y depósitos antrópicos que parecen corresponderse con las lecturas detectadas por la prospección geofísica. En los depósitos y los rellenos de las unidades negativas se documentaron cerámicas a torno de pastas grises, lo que pone de manifiesto que la cronología de estas estructuras no es prehistórica sino más reciente. Las dataciones que se están realizando determinarán exactamente la fecha de las evidencias.


El registro arqueológico documentado está siendo sometido a diferentes analíticas en la actualidad. De todas ellas esperamos recibir los resultados a inicios de 2015 para poder ir desentrañando algunas de las incógnitas que actualmente tenemos sobre la mesa en relación al proceso de formación del yacimiento. En este sentido llama poderosamente la atención que las estructuras documentadas se encontraban bajo casi 1 metro de sedimento limoso, rojizo, que incorporaba de manera puntual cerámicas a torno de cronologías modernas y medievales, así como tejas, todo ello con cierto grado de rodamiento. Una conclusión importante del trabajo es que sin la prospección geofísica la detección de estas estructuras habría sido prácticamente imposible. Las estrategias de este tipo se muestran eficientes en entornos donde la observación superficial de restos es altamente improbable, como es el caso de Cantabria, y ayudan a la toma de decisiones en el muestreo. 

De momento este proyecto ha dado un paso en esta dirección. Esperamos seguir dando más en el futuro. 

martes, 25 de noviembre de 2014

Jóvenes investigadores en Arqueología de la Universidad de Burgos presentan sus trabajos en Segovia, gracias a Antequem SL y Banco de Santander

Estos últimos días, del 13 al 16 de noviembre, se han desarrollado las IV jornadas de jóvenes investigadores del Valle del Duero en Segovia. El encuentro, organizado por Zamora Protohistórica, ha integrado un buen número de sesiones en las que los participantes han podido dar cuenta de los últimas aportaciones sobre el registro arqueológico del Valle del Duero. Entre ellos, se han presentado los trabajos que se han derivado del convenio establecido entre la empresa ANTEQUEM, Arqueología y Medio Ambiente S.L. y el Área de Arqueología de la Universidad de Burgos, bajo la coordinación del Servicio de Empleo Universitario de esa misma instituciónpara la realización de las prácticas voluntarias y obligatorias del Grado de Historia y Patrimonio. Además, el trabajo iniciado mediante esta colaboración se ha visto respaldado por el apoyo del programa de becas del de prácticas en PYMES del Banco de Santander. Gracias a él, tres alumnos han disfrutado de una beca para continuar con su formación como futuros arqueólogos. El trabajo ha culminado con la presentación en esta reunión científica de los resultados. 

En las jornadas, un equipo formado por Alberto Berzosa, Mónica Gorostiza, Gonzalo de Pedro, Luis Villanueva, Maria Eugenia Delgado, Miguel Angel Arnaiz y Eduardo Carmona presentó varios trabajos con las siguientes temáticas:

  • Cerámica, silos y estructuras de combustión: El registro arqueológico de la Prehistoria reciente de Cuesta Vega (Cavia, Burgos)
  • Los Secadales: uso y amortización de un área de producción tardorromana.
  • Pequeños yacimientos con hoyos de la Antigüedad Tardía: el caso de Las Cordoneras
  • Mamblas II: una comunidad rural de la Plena Edad Media en la Moraña (Ávila)






La experiencia ha resultado notablemente positiva. Los jóvenes investigadores del equipo cumplieron con creces con las expectativas y defendieron sus trabajos de manera ejemplar. De este modo, dan un paso más en el camino que han decidido seguir. La presentación de los resultados del trabajo y el sometimiento a crítica en un ámbito de este tipo da cuenta del compromiso y buen hacer ¡Felicidades a todos!

domingo, 9 de noviembre de 2014

Nueva campaña de excavación en el Abrigo de la Castañera (Obregón, Cantabria)

Como viene siendo habitual, a finales del mes de octubre se ha llevado a cabo una nueva campaña de excavación, la cuarta bajo la dirección de Cristina Vega Maeso, en el Abrigo de la Castañera, que ha sido financiada por la Consejería de Cultura del Gobierno de Cantabria. En ella ha tomado parte un equipo compuesto por jóvenes arqueólogos de la Universidad de Burgos y Universidad de Cantabria.

Excavando en el Abrigo de la Castañera (2014)
Esta nueva fase viene a consolidar los avances realizados en las tres campañas anteriores. En ellas, el equipo de investigación dirigió sus esfuerzos a valorar el estado de conservación de la estratigrafía en distintos puntos de la cavidad y a determinar los espacios en los que se había perdido por causas diversas, desde excavaciones a mediados del siglo XX hasta daños causado por los furtivos. Los prometedores resultados de años anteriores han sido ampliados en esta ocasión en la que se ha tenido la oportunidad de excavar depósitos de la Edad del Bronce y del Calcolítico. Tras la finalización de los trabajos de campo, se ha puesto en marcha la fase de análisis en la que colaboran distintos especialistas. Los datos que se obtengan servirán para ampliar el parco conocimiento que se tiene de estas etapas en la región cantábrica.

Precisamente, el proyecto de investigación ya está avanzando los primeros resultados a través de la presentación de los mismos en el congreso mundial de la UISPP celebrado en Burgos y, más recientemente, con la defensa del primer TFM centrado en el registro faunístico recuperado en el abrigo. En efecto, este mismo mes de octubre Alejandro Sierra Sainz-Aja, bajo la dirección de la Dra. Ana Belén Marín del IIIPC, defendió con brillantez el trabajo Subsistencia y modos de vida durante la Prehistoria Reciente en Cantabria. Los restos arqueofaunísticos y antropológicos del Abrigo de la Castañera. ¡Enhorabuena!



Desde estas líneas, la dirección del proyecto quiere dar las gracias tanto a los participantes de la campaña como a los anfitriones, pues en todo momento han sido un ejemplo de compromiso, esfuerzo, eficacia y compañerismo.

martes, 14 de octubre de 2014

Restos humanos calcolíticos, contextos funerarios y diversidad formal (I): los restos humanos de El Hornazo

Como ya he señalado en varias ocasiones, en la actualidad existe una amplia base documental sobre el registro arqueológico calcolítico de la Cuenca Media del Arlanzón. En ella se observa un escenario complejo donde se reconocen yacimientos de distinta naturaleza que proporcionan abundante información. A pesar de ello, los datos sobre los contextos funerarios siguen siendo escasos. En particular los que hacen referencia a los restos humanos documentados en ellos. Con esta entrada inicio una serie dedicada a presentar los resultados obtenidos de dos estudios sobre contextos funerarios que han sido publicados en 2013 en la revista RAMPAS. Los datos, cuya referencia bibliográfica dejamos a continuación (Carmona et alli 2013), proceden de dos yacimientos conocidos del valle del Arlanzón: El Hornazo y el túmulo IL.C1 de Cótar. La entrada de hoy se centra en el primero.


Localización de El Hornazo y el Túmulo IL.C1 de Cótar
El Hornazo es un yacimiento excavado en 2004. Se ubica en las cercanías del barrio de Villimar (Burgos), en un espacio llano en la zona de contacto entre las terrazas del río Vena y las cuestas del páramo. Está conformado por un conglomerado de hoyos de todo tipo (180) entre los que se reconocen estructuras siliformes, hoyos de poste y grandes fosas. El yacimiento sólo tiene una fase de formación y todas las evidencias se datan radiocabónicamente dentro del Calcolítico Pleno (2950-2575 cal BC). El yacimiento, excavado parcialmente, tiene una extensión de unas 4 ha. La distribución de las evidencias manifiesta una ordenación orgánica del espacio en la que se reconoce un área de vivienda/residencia, un área de almacenamiento de productos y una tercera área de transformación de bienes de consumo y almacenamiento. Dentro del conglomerado de evidencias se documentan dos enterramientos en fosa, ubicados en la zona de mayor concentración de estructuras (Áreas 7 y 8) dedicada al almacenaje de productos subsistenciales. Ambos se han realizado en dos hoyos cuya morfología no difiere del resto de estructuras siliformes excepto por su contenido.

Localización de las evidencias funerarias de El Hornazo
Fondo 103

En esta estructura se documentaron los restos de un individuo. Junto a él se halló un cuenco en posición primaria. El depósito que recubre al individuo no se diferencia de otros que colmatan otros hoyos del mismo yacimiento. Incorpora cerámica fragmentada, unos pocos restos faunísticos y escasos elementos de industria lítica. Estos materiales se encontraron como elementos erráticos dentro del estrato; es decir, su depósito final no es premeditado como sucede con el cuenco completo. Por esta razón es difícil relacionar su presencia como ajuar u ofrenda. Los datos de los que se dispone no permiten discernir si tales piezas se han incorporado como una parte más del relleno o su presencia se puede relacionar con otro tipo de práctica ceremonial. El conjunto cerámico presenta las formas y decoraciones características del Calcolítico Pleno: cuencos hemiesféricos, ollas y cazuelas globulares, cazuelas cerradas y rectas, con fondos planos. Estas piezas están decoradas con pastillas repujadas, líneas incisas horizontales bajo el borde y perforaciones. El repertorio decorativo lo completa un pequeño fragmento decorado con un motivo formado por una línea incisa y dos bandas de puntos impresos.

Registro arqueológico del Fondo 103 de El Hornazo

Fondo 140

El segundo enterramiento contenía los restos de otro individuo depositado sobre su lado derecho con los brazos formando un escorzo al quedar ambas muñecas sobre el lado izquierdo de la cadera. El contenedor de la inhumación es un hoyo colmatado por tres unidades estratigráficas. Los restos esqueléticos se encontraban cubiertos por una unidad compuesta por material heterogéneo que han sepultado al enterrado en un proceso aparentemente rápido. Las unidades inferiores parecen estar formadas por residuos domésticos que se mezclan con material procedente de las paredes del hoyo, fruto de desprendimientos mientras el mismo estaba vacío. En la unidad inferior apareció una cuenta bicónica de cerámica que, a pesar de su ubicación, parece parte del ajuar del inhumado. Este tipo de piezas son habituales en contextos campaniformes, aunque suelen estar fabricadas con otros materiales como hueso o marfil. Esta disociación estratigráfica es difícil de explicar pero resulta significativo que en el mismo contexto funerario aparezca el único elemento de adorno personal identificado en el yacimiento.

El proceso de formación del contexto no es continuo, puesto que se reconoce un hiato entre la excavación de la estructura y su uso como fosa de inhumación. El contendor, por tanto, no fue construido ex profeso para albergar el enterramiento, sino que se aprovechó una fosa preexistente. La morfología de la misma y su capacidad (1131 l.) parecen ser indicativas de su uso original como silo. Dentro de este contexto no existe ninguna evidencia de elementos de ajuar u ofrenda. Los únicos materiales documentados son fragmentos de cerámica, industria lítica y un elemento de molienda. Su presencia se relaciona con la incorporación dentro de material de relleno de la estructura. Así lo atestigua el alto estado de fragmentación de la mayoría de las piezas. El conjunto de cerámica también presenta los atributos propios de las piezas con atribución del Calcolítico Pleno del oriente de la Meseta Norte. En concreto se identifican formas simples, cuencos en su mayoría, lisos y, en algún caso, decoradas con pastillas repujadas, líneas incisas simples bajo el borde y bordes con moldura.

Registro arqueológico del Fondo 140 de El Hornazo
Dataciones radiocarbónicas

Se tomaron dos muestras de hueso para datar[1] los enterramientos. Ambas se enviaron al Center for Applied Isotope Studies (CAIS) de la Universidad de Georgia (USA)Ambas fechas (UGA-6838 y UGA-6995), que se solapan levemente en su calibración a 2σ, se sitúan en un momento avanzado de la ocupación del emplazamiento tal y como se desprende del rango de fechas disponibles para El Hornazo.

ID
Fecha B.P.
Cal BC (2σ)
δ13C
Material
Contexto
Atribución
UGA-7566
4290±25
2927 (95.4%) 2878
-20.4‰
Hueso fauna
F94, UE 958
Calcolítico Pleno (Precampaniforme)
UGA-8820
4200±25
2893 (27.5%) 2850
2814 (52.9%) 2741
2729 (14.4%) 2694
2685 (0.7%) 2680
-21.8‰
Semilla (Tritucum aestivium/durum)
F30; UE 303
Calcolítico Pleno (Precampaniforme)
UGA-6838
4010±25
2576 (95.4%) 2473
-19.4‰
Hueso humano
F103; UE 1031
Calcolítico Pleno (Precampaniforme)
UGA-6995
4100±25
2860 (22.1%) 2809
2752 (8.0%) 2721
2702 (65.3%) 2574
-19.4‰
Hueso humano
F140; UE 1401
Calcolítico Pleno (Precampaniforme)

Conjunto de dataciones radiocarbónicas disponibles de El Hornazo

Valoración

Cabe recordar que la presencia de inhumaciones dentro de los espacios de hábitat durante el III milenio cal B.C. todavía continua siendo un tema controvertido. El problema estriba en explicar las inhumaciones en fosa dentro de lugares con una vocación doméstico-productiva. Las fechas descartan, en este caso, una hipótesis que consideraría a los inhumados como una especie de “ofrendas fundacionales” puesto que las dataciones proporcionadas por los contextos domésticos son más antiguas que las de las inhumaciones. No se debe olvidar que, además, la utilización como tumba de antiguos silos amortizados, en ámbitos supuestamente domésticos, supondría la exclusión de estos inhumados de otras formas estandarizadas (cuevas funerarias y/o megalitos) aún vigentes, como demuestra el registro arqueológico local, que hasta ese momento habían supuesto la expresión sistematizada de gestión de la muerte. Su presencia en el yacimiento plantea como causa su asociación a cuestiones de orden ceremonial o simbólico, que atienden a la utilización ideológica de la muerte en beneficio de la reproducción social de la comunidad.

Referencias:

Carmona Ballestero, E.; Valdivielso Gutiérrez, E.; Pascual Blanco, S.; Vega y Miguel, J. (2013): "Restos humanos, contextos funerarios y diversidad formal: los yacimientos calcolíticos de El Hornazo y el Túmulo IL.C1 de Cótar (Burgos)", RAMPAS, 15: 53-80.


[1] Las dataciones se llevaron a cabo gracias al proyecto Dataciones absolutas de contextos calcolíticos de la Cuenca Media del Arlanzón, financiado por la Fundación Gutiérrez-Manrique.